Tifón Urduja y lo que el viento se llevó
Día 17 de diciembre de 2017
Después de dos días he vuelto a
coger bolígrafo y libreta. Escribo desde Corón, atrapado en un
"hotelucho" con Andrea. Durante estos dos días el resumen rápido es
que tomamos un ferry temprano el día 15 de diciembre, llegamos a Corón, nos
encontramos en el puerto con Jorge y Ana de Zaragoza, me tomo un batido en una parada local y... ¡choff!
Cuando se viaja a lugares como
filipinas ya te dicen que tienes que vigilar con el agua y la leche, pero no
hice caso. El resultado fue que me puse tan enfermo, que no me podía mover de la cama. Suerte de Andrea que me dio medicamentos para
controlar la barriga. Unos italianos que eran unos auténticos trotamundos y
amigos de Ana y Jorge iban equipados con medicinas y gracias a eso ahora ya
vuelvo a estar al 100% pero con algún kg de menos.
Hoy es un día para documentar;
han pasado muchas cosas a la vez. Durante los días de viaje ya sabíamos que
había un tifón que se aproximaba. Hoy a las 6:00am de la mañana nos ha saludado
Kai-Tak (Urduja), el tifón tropical. Vientos de 110km/h, lluvias continuadas y cortes de
electricidad, el menú perfecto del día. Teníamos previsto dejar Busuanga
(Corón) e ir a Manila a primera hora de la mañana, pero nos han cancelado el
vuelo y no tenemos forma de salir de la isla. Al final el aeropuerto era un caos de gente y vuelos
cancelados. Me he encontrado con gente a la que conocí en Port Barton, en El
Nido y el fast ferry a Corón. Al final la gente termina conociendo a gente en
los viajes y todo el mundo tenía una historia que contar en el aeropuerto.
Unos alemanes muy cabreados
habían perdido su conexión con un vuelo hacia Estambul, unas americanas ya no
volarían en Vietnam y nosotros perdíamos nuestro vuelo a Manila. Decidimos
volver al pueblo de Corón; esperar a que mejore el tiempo, el tifón afloje y
poder coger un nuevo vuelo el día 19 de diciembre. Al volver al pueblo nuestros
amigos, que ya sabían cómo estaba el tema, nos habían comprado desayuno. Todo
un detalle tras pasar 4h en un aeropuerto en el que no sabíamos si saldrían
aviones o no. Hoy "relaxing day" y entre partidas del UNO y copas, el
día se ha hecho más divertido y ameno.
Como es día de relax,
tranquilidad y Red Horse decidimos con Andrea ir a hacernos un masaje (sin
final feliz). Han sido los 30 minutos más aprovechados de mi vida y la espalda
lo agradece.
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